martes, 26 de febrero de 2013

Maratón Espadán 2013


El día que mi amigo Coke me dijo que se venía conmigo al Espadán, supe que ese maratón sería especial. 
El haber sido operado del corazón 10 años atrás le había hecho temer un poco a las largas distancias, pero yo que he corrido ya muchas carreras con él, sabía de sobra que podría con ello y que además, la disfrutaría como todo buen debutante en maratón.

La semana pre-carrera fue un envío constante de mails con preguntas, miedos, nervios, risas e ilusión...y así, sin mayor pre-aviso que el que dan las vueltas de las agujas del reloj, el día 24 de Febrero a las 9 de la mañana se dio el disparo de salida (no sin antes vivir un sin fin de agobios por nuestro retraso en carretera, por no encontrar donde aparcar, por la hora límite de recogida de dorsales y por la vuelta al coche debido al olvido de geles...como siempre, nuestra organización particular, de 0 coma 0). 

Empezamos corriendo un poco, todos al montón (éramos 900), con algo de tapón a los pocos kilómetros (cosa que a la gente agobia y a nosotros nos da risa porque es cuando aprovechamos para reírnos y hacer fotos) y con un entusiasmo que ni un niño chico con bici nueva.

Los primeros kms se hacen muy amenos, hay subidas, pero bastante llevaderas...y claro, es que aún vamos frescos. Y tan frescos!!!...hace un día precioso, pero casca un frío, que si me quito las 4 capas que llevo (si, 4 y no llevé el batín por respeto a los compañeros), creo que el cuerpo lo debo tener color de moda en la morgue.

Hasta el km12 todo va bien. Vamos hablando, disfrutando del paisaje (qué preciosa es esta carrera!!), riéndonos de ver que yo no recuerdo nada del recorrido (habiéndola hecho en el 2008) y manteniendo informadas a mi grupo de amigas por whatsapp (entre las cuales está la mujer de Coke) para que sobre todo ella esté tranquila. Qué modernidades, oye, cualquier día ya los fans nos ven subiendo montañas en 5D y nos pueden pasar hasta bocadillos!!!

A partir de ahí ya viene el tramo divertido, ese en el que te da de todo menos la risa, pero la verdad es que tanto Coke como yo vamos llevándolo genial, subiendo sin parar, sin sofocos de más ni de menos.
El recorrido hasta coronar el pico del Espadán es majestualmente precioso. Yo soy una amante incondicional de las pinadas desde pequeña y verme rodeada de tantos pinos me transmite una emoción interna difícil de explicar. Ese tramo es duro, bastante duro, pero yo voy subida al lomo de mi nube emocional y voy subiendo feliz.
Como dice la canción de Meritxell en el vídeo..."poco a poco, paso a paso, disfrutando del camino"

Poco antes de llegar arriba del todo, Coke se gira y me dice..."pinchacitos, pinchacitos". Uff...al oirle decir eso se me pone un nudo en el estómago. Estamos aún a mitad carrera y pensar en los kms que quedan y que él pueda ir mal, me asusta sobremanera.
En cuanto alcanzamos la cima y empezamos a bajar, me dice que ya no le pasa, que está bien, así que me vengo arriba en plan saltimbanqui y empiezo a bajar aquellos tramos técnicos como si me acabara de reencarnar en una cabra montesa.

Poco antes de llegar al avituallamiento del km26, veo a Coke más blanco que la pared diciéndome que tiene un hambre atroz y que si no come algo le va a dar un pajarón, así que al llegar abajo se pone a comer tipo monstruo de las galletas mientras que a mi no me entra ni media barrita (creo que correr y comer en mi vocabulario mental deben ser antónimos o algo).

Hacemos otra tanda buena de kms en bajada hasta que poco antes del avituallamiento del km32, Coke me dice que tiene calambres en los cuádriceps y tiene que parar y estirar.
Pobre...le veo super apagado...me dice..."si a mi esto no me ha pasado nunca"...ya, pero tampoco antes has corrido un maratón!.
Le veo que se agobia por mi tiempo, que si te voy a retrasar, que si tu vas muy bien, que si patatín que si patatán. A veces le estrangularía!!!...pero si en todas las puñeteras carreras que hemos hecho juntos le he retrasado yo a él!!!...qué cojones me estás contando?????....

Los calambres le van y le vienen y el tío tiene la gran fuerza mental para ponerse a correr cada vez que no le duele. Yo intento ir animándole con tonterías que no sé ni si le sirven..."cada paso que das es el récord de kilómetros que has hecho en tu vida...mira, otro récord...y otro...superrécord"...
De repente me asoma a la mente la frase que sé que le va a dar alas y se la suelto: "el dolor es pasajero, pero el orgullo es para siempre"...y sé que esas pilas que lleva algo tocadas, se le recargan a velocidad ultrasónica.

Saca su mp3, pone su canción favorita del Columpio Asesino y empieza a cantar mientras corre.
En ningún momento dudé de que fuésemos a llegar juntos a meta, pero oírle cantar, fue casi como haber llegado.

Últimas subidas, últimos kms, Segorbe frente a nosotros...y bolitas pequeñas de nieve que empiezan a caer. Yo ya voy medio emocionada, respirando hondo para no ahogarme...pero cuando al girar la última curva, veo que tenemos allí a Ana (mujer de Coke) con Joan (su hijo pequeño) y a mi Juanito con mi niña Luna, ya siento que se me sale el corazón por la garganta.
Coke y yo nos damos la mano y corremos así hasta llegar a ellos. Ese tramo es nuestra meta, con el único público que nos llena realmente el alma y que nos espera gritando "bravo campeones".

Luna corre hacia mi, Joan hacia Coke y juntos los 4 llegamos a la alfombra de meta.
20 o 30 metros en los que siento una felicidad extrema por haberlo conseguido, por recordar que el año pasado en estas mismas fechas estaba jodida por el dolor de una hernia discal, por haber llegado con Coke y verle feliz, por sentir que vuelvo a estar como estaba en mi último maratón (Agosto 2009), por llevar a mi niña de la mano corriendo orgullosa con su mamá...y se me saltan las lágrimas sin remedio...una explosión de alegría que no me cabe en el pecho y necesito soltar.

Por la noche, antes de irme a dormir recibo un whatsapp de mi amigo Coke que dice
"Estoy super feliz" y al leerle sé, que ya se han quedado grabadas en su interior, las 42 razones que te llevan a amar para siempre, los 42kms. Felicidades amigo!!.

5 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Preciosa y entrañable crónica, Syl por no decir de esa bonita y envidiable amistad.
Un abrazo hoy a los dos.
;)

Carlos J. Utrilla dijo...

Una rèentrèe de lujo, Sylvie. Y repleta de carga emocional, con ese plus que da el haber creído, por momentos, que no podrías volver a hacer algo así.

Me alegro muchísimo. Ahora a por nuevos retos. Un abrazo

Cabernet dijo...

Hola!
Yo tambien corrí esa carrera y he encontrado esta entrada por casualidad. Me alegro de haber encontrado esta entrada tan agradable, gracias por compartir...

Genín dijo...

Ese canto tuyo a la amistad me emociona casi tanto como ver a nuestra Lunita correr hacia ti!
Bravo por Coke, ahí con un par!
Y bravo al cuadrado por ti que tienes unos ovarios como cojones de grandes!
Besos y salud

Sylvie Blanco dijo...

Montse, muchísimas gracias. Es que somos amigos desde hace unos 25 años o así y quieras que no, eso se nota. Al final ya casi somos familia, de hecho sus hijos me llaman tía y mi niña tío a él.
Besitos guapa.

Carlitos, así es, un gran subidón es pensar que nunca más podrás hacer algo así...y cuando te ves de nuevo ahí, eres la persona más feliz del mundo. ¡¡¡Qué voy a contarte a ti!!!. Besitos.

Cabernet, gracias a ti por tus palabras y por disfrutar leyendo las mías. Abrazos.

Genín, yo sin amigos, no sería nadie, eso te lo puedo asegurar.
Gracias por estar siempre ahí y ser parte siempre indirecta de todas mis hazañas!
Has visto mi Luni, como corría??...ayssssssssss...
Besitos.